¡Hola!

Hace ya una semana que vi esta película, la última que trata sobre Camelot, Excalibur y el famosísimo rey Arturo, y quería daros mi opinión.

Rey Arturo: La leyenda de excalibur es una película dirigida por Guy Ritchie (Snatch: cerdos y diamantes, Rocknrolla) y protagonizada por Charlie Hunnam (La cumbre escarlata o la serie Hijos de la Anarquía) y Jude Law (Sherlock Holmes, junto a Robert Downey Jr) y rodeado de otros actores como Astrid Bergès-Frisbey (Piratas del Caribe 4), Djimon Hounsou (Gladiator), Aidan Gillen (Juego de Tronos) o Eric Bana (Hulk, Troya, Munich).

¿De qué va exactamente la película?

Pues de los orígenes del rey Arturo, de cómo llegó a convertirse en rey y del papel importante de la espada Excalibur en ese camino hacia el trono. Pero claro, esto en versión resumida.

Lo que sí es interesante es que recuperamos aquello de “el joven que sacó la espada de la piedra”.

La última película que recuerdo que trataba este tema era Rey Arturo (de 2004), con Clive Owen y Keira Knightley y ahí veíamos un Arturo más bien “romano”, situado en una época no tan medieval y sí más antigua, donde se imprimía quizá más realismo y donde Arturo ya estaba más que consagrado como rey.

En esta, aunque es más fantasiosa y donde la magia tiene un papel importante, nos da otra perspectiva de cómo llega Arturo a ser rey, cómo se empieza a formar la “Mesa Redonda”, cómo se desconfía de los magos y de la magia en general…

Si no queréis saber más del argumento, no sigáis leyendo…

Aquí nos topamos con un Arturo casi desde niño, vemos a su padre,Uther Pendragon (Eric Bana) y los peligros que debe afrontar en su reino.

Uther muere y Arturo escapa a Londres (Londinium en la película) y ahí va forjando su carácter hasta llegar a ser un joven descarado, inteligente y leal a sus amigos. Pero el destino llamará a su puerta, pues el que ocupó el trono tras Uther fue Vortigen (Jude Law), tío de Arturo y hermano de Uther, sumiendo al reino en una época oscura. Momento en el que se revelará Excalibur, un arma que contiene un gran poder y podría amenazar el reinado de Vortigen.

Llama la atención que en este mundo los magos han sido perseguidos y confinados. Se habla que tras Merlín, no se ha vuelto a confiar en magos. Notar también que Mordred, el hechicero que desafía a Uther no es hijo de Arturo y Morgana. Es más, Morgana ni aparece en esta película. Ni Ginebra ni Lanzarote, ya puestos.

La única maga que aparece es el personaje de Astrid Bergès-Frisbey (llamada La Maga). Domina animales y su presencia impone bastante siempre que aparece en pantalla.

El dúo protagonista, Charlie Hunnam (Arturo) y Jude Law han cumplido. Charlie ha aportado ese líder toque “macarra” que él bien sabe hacer (ya le vimos así en Hijos de la Anarquía) y no le pesa tomar las riendas de la película.

Jude le ha aportado al villano un aire sofisticado, pero se echa en falta verle un poco más de trasfondo: ¿por qué ha llegado a ese punto? ¿cuál fue el detonante: el ansia de poder sólo? Pero bueno, es quizá problema del guión.

Ha habido algunas cosas en el guión que han chirriado y algunas cosas han salido demasiado “apresuradas”.

La espada Excalibur tiene magia, pero no nos aclaran 100% en qué consiste su magia. Simplemente el protagonista revive recuerdos gracias a ella. Y bueno, brilla, pero nada más.

El toque Guy Ritchie se nota en algunas escenas (montaje del paso del tiempo en Arturo y las escenas de luchas). Pero se recrea demasiado en los flashbacks (que aparecen como 20 veces la misma escena) y en las escenas de lucha.

La música también desconecta un poco del aire medieval, y se apuesta por música más actual y oscura. Eso es algo también innovador.

Pero, como decía antes, parece que quiere copiar demasiado a El señor de los anillos (olifantes incluidos),

Blancanieves y la leyenda del cazador o incluso la serie Vikingos…y se queda en eso, buenos propósitos y mezcla de géneros.

Si queréis pasar un rato entretenido y os gusta todo el tema del rey Arturo y la espada mágica os gustará esta película.

Pero no intentéis compararla con la obra de arte Excalibur (1981),

porque inevitablemente saldrá perdiendo…

 

 

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